sábado, 2 de mayo de 2015

LOS QUE NACEN EN EL CREPÚSCULO

Empezamos al acabar el día,
enjugando las horas que no habíamos gastado,
y en tu hombro sin brillo, vi reflejada la vida
que íbamos a vivir, nuestras futuras moradas, brillantes de felicidad,
portales anímicos de días que nunca agotarían su caudal.


Y volvimos a empezar al día siguiente, gastando unas pocas horas
de ese caudal que ya nunca se secaría, y en él vimos discurrir
el alma de los dos, cruzando el portal, envolviéndonos abrazados
en el mundo al que queríamos nacer, al caer el sol, brillando tu hombro
con las perladas lágrimas de la corriente, conmovida por nuestra paz.



pintura de Vincent Willem van Gogh


Empezamos al acabar el día, como habíamos nacido ayer,
mirándonos a los ojos, y más allá, descalzos sobre una alfombra tersa,
Luna y Sol entrelazados, dos astros calzados en una sola alma,
coleccionistas de horas inagotables de felicidad.



Autor y Copyright: © Ricardo José Gómez Tovar